A través de los ojos de una adolescente latina | VailDaily.com

A través de los ojos de una adolescente latina

Estefania Montserrat Godoy Vizcarra

Ser mujer es difícil, pero ser una latina en el siglo XXI es aún más difícil. Y alcanzar el éxito cómo latina, aún más. Lo cual nos lleva a preguntarnos:  ¿Cuáles son las las verdades ocultas detrás del éxito? ¿Son iguales para todos? Pues para una gran porción de la población, llegar a alcanzar una posición en la cual se sientan satisfechos, no es nada del otro mundo. Hay que estudiar, trabajar mucho y dedicarse. Pero del punto de vista de una joven latina, llegar a ser una mujer exitosa en una sociedad mayormente dominada por el sexo opuesto, tiene algunos cuantos obstáculos adicionales. 

Desde pequeña mis padres me han inculcado la importancia de estudiar para llegar a obtener un futuro prometedor, irónicamente mis padres suelen ser uno de los varios obstáculos que enfrentó día tras día. No se equivoquen, adoro a mis padres. Gracias a ellos soy quien soy, pero adicionalmente me doy cuenta que mis padres me han enseñado los mismos honores y valores que les fueron inculcados a ellos de jóvenes. Y ¿Qué pero le veo a eso? Pues que ¡los tiempos han cambiado! Todos los ideales y todas las restricciones de comportamiento que fueron establecidos a lo largo de los siglos, quizás aún eran válidos en el siglo XX, pero son anticuados en el siglo XXI. Entiendo que varios de los valores siguen siendo sumamente importantes; pero al igual que los celulares, los cual se actualizan sin falta, cada bimestre, los roles de género; especialmente los de la mujer, también se deberían actualizar. 

La verdad es que una mujer enfrenta varios impedimentos, solamente por el simple hecho de ser mujer. Tristemente varios de esos inconvenientes comienzan a formarse en el hogar. Especialmente en el hogar de una joven latina. En mi propia situación me he dado cuenta que desde muy joven he sido mentalmente preparada para conformarme. Algunas frases típicas de mis parientes han sido: “Estefania tienes que cocinar para casarte!”, “Estefania donde esta el novio?”, “Estefania arréglate, apoco vas a salir así?”.  ¿Qué tienen estas frases en común? Todas deterioran lo que significa ser mujer. Ser mujer no significa el tener que atender a un hombre, ser mujer no significa depender económicamente de un hombre, ser mujer no significa que todo gira alrededor del valor estético (apariencia) o los hijos. 

Ser mujer es mucho más. De hecho, yo he creado mi propia definición del término “mujer”.  Para mi ser mujer significa ser independiente, completar mis estudios, ser exitosa, y sobretodo hacer lo que me hace feliz. Quizás este significado sea exclusivamente mío, pero ese es exactamente su propósito. Cada mujer es diferente, todas tienen sus propias metas personales y su propia personalidad. Cada una debería tener el derecho de crear su propio significado, sin tener que preocuparse del qué dirán y de la reacción de la sociedad. 

Es sumamente importante apoyar a nuestras mujeres con palabras que les dén poder e independencia. Las palabras duelen. Las palabras son sumamente poderosas, y lamentablemente todas las frases que le son dichas a nuestras mujeres desde jóvenes, no solamente moldean su carácter para el futuro pero también dejan un semejante y doloroso cargo en su pecho. “Desgarro adolorida y a trompicones a las mujeres internas que, desde la infancia, me retuercen los ojos porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños”. Este es un extracto del poema, “No me arrepiento de nada”, escrito por la gran poeta Gioconda Belli; una poeta nicaragüense. Este fragmento ilustra vivamente los efectos que pueden tener las palabras deteriorantes en las mujeres. 

El primer paso para combatir estos sentimientos, es dejar de limitar a nuestras mujeres y comenzar a apoyarlas. No podemos olvidar que las mujeres representan aproximadamente el 50% de la población. Resulta trágico que a tan gran porcentaje de humanos se les este limitando y no se les esté alentando la oportunidad de alcanzar su potencial completo. Solo imaginemos todas las nuevas posibilidades que resultarian, si se apoyara a ambos sexos por igual. El mundo cambiaría. Ahora, en vez de decirle a nuestras niñas que son “lindas” o “buenas” digamosles que son “fuertes” e “independientes”. Dejemos de inculcarles sueños de princesas, de dependencia económica, o de encierro doméstico e empezemos a estimular sueños de guerreras, descubrimientos y libertad. 

Tutor: Paola Baglietto




Vail Vida Latina

Punto de vista de los jóvenes

July 3, 2019

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