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Detrás de la Placa: Oficial Alfredo ‘Al’ Zepeda, Departamento de Policía de Avon

Vail Daily y la Alianza de Agencias Policiacas e Inmigrantes (LEIA) nos trae un artículo semanal que destaca la historia de nuestros oficiales hispanos en el valle

Edgar Arroyo, Especial a Vail Vida Latina
Avon Police officer Al Zepeda was recognized on Jan. 28 for his dedication to and support of the Special Olympics Colorado.
Sherri Innis / Courtesy Photo

Estar al servicio de la comunidad

Por los últimos 9 años, probablemente hayan visto al oficial Zepeda, tomándose un café de Starbucks en City Market, o dando sus rondas por las calles de Avon, pero en más de una ocasión, lo verán hablando con la gente. “Los miembros de la comunidad hispana se me acercan, y me piden mi tarjeta de presentación” comenta un muy orgulloso Zepeda, “y me llaman directamente o me mandan un email.”

El valor de hacer la diferencia es primordial para Zepeda, al final de una situación o crisis, él se quiere asegurar que sucedan dos cosas: que haya tratado a la gente con respeto y que la comunidad aprecie lo que hace en el día a día.

Sus deberes van más allá de hacer cumplir las leyes y hacer arrestos. Él se ve a sí mismo como parte de una institución de la cual se siente muy orgulloso de pertenecer.



Zepeda comenzó su carrera de servicio en altamar, en la fuerza Naval a bordo del transbordador ‘Gladiador’ durante la Guerra del Golfo Pérsico.
Chris Dillmann/Vail Daily

Lo podemos llamar ‘Al’

Nacido en Houston, pero educado en Los Ángeles, “Al” como lo llaman afectuosamente sus compañeros comenzó su carrera de servicio en altamar, para ser precisos en la fuerza Naval a bordo del transbordador ‘Gladiador’ durante la Guerra del Golfo Pérsico. Lo hizo por más de 2 décadas. Como Comandante en Jefe de la seguridad, él estaba a cargo de enviar los jets F18 al combate. Su vida estaba llena de retos y emociones, durante toda su carrera se desempeñó en la seguridad así que fue un cambio muy natural que eventualmente decidiera entrar a la fuerza policiaca.

Uno de sus más cercanos amigos, que actualmente es comandante en la Policía de Vail, lo invitó a unirse a la fuerza, pero en ese momento aún con sus 19 años de experiencia en lo naval Zepeda decidió que aún no era el mejor tiempo de cambiar trabajos, así que decidió quedarse 5 años más para fin de decidirse llegar al valle.

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Al jubilarse de las fuerzas armadas navales y tras haber terminado su entrenamiento en la Academia de Policía, uno de los nuevos retos para Zepeda fue el encargarse de la seguridad de miles de personas, en comparación de las vidas de 60 pasajeros dentro de las fragatas de guerra, esta nueva tarea requería de más adaptación mental y tutoría. El reto más difícil para Zepeda era el sentirse aceptado por la comunidad del valle.

Uno de sus más grandes mentores fue el Oficial Lundblade. El ahora ya retirado Lundblade tuvo un gran don de ofrecerle a la comunidad una verdadera actitud de servicio al cliente, lo cual Zepeda rápidamente adoptó y siguió. “me gusta pasarme el tiempo hablando con la gente” nos dice Zepeda al compartir lo importante que es estar al alcance y ser accesible. Al igual que Lundblade lo hizo cuando fueron compañeros en la estación.

Zepeda ha aprendido mucho de la comunidad, incluido el hablar español que, aunque aún no es fluido, le ha ayudado enormemente para comunicarse en situaciones que lo exigen.



Llamado al Equipo SWAT

Zepeda no solo le siguió el consejo a Lundblade referente a servicio a clientes, sino también se vio inspirado a unirse al equipo de Armamento y Tácticas Especiales o SWAT por sus siglas en inglés, y aunque la escuela solo dura una semana para ser aceptado en el equipo, los entrenamientos son intensos, continuos y exigentes.

Con la labor de negociador en el equipo SWAT, Zepeda junto con otros siete compañeros negociadores, se hacen cargo de controlar una situación apremiante, usando tácticas como el “judo verbal” para intervenir en situaciones con rehenes.

Otro dato curioso de los participantes en el equipo SWAT es que ellos deben estar disponibles las 24 horas del día y los 7 días de la semana, se les puede pedir que acudan en ocasiones hasta Basalt o cualquier otro lugar donde se requiera el uso de sus habilidades. Por mucho este compromiso es más intenso que sus labores policiales, pero no por eso deja de ser menos gratificante.

‘Abue’ Zepeda ahora mentor

Siendo un policía ya veterano, ahora de 55 años, Zepeda es visto como el mentor de la nueva generación de oficiales hispanos, allí mismo en la estación. Ya ha pasado tanto tiempo que algunos oficiales lo apodaron “Abuelo”, un patrullero estatal en particular, cuya hija Zepeda conocía desde que era una niña pequeña, ahora graduada de la escuela preparatoria, Zepeda tuvo el mayor de los honores al entregarle una beca local y cuando la jovencita la recibió lo tuvo que llamar “Abue.”

Zepeda espera que la nueva generación de oficiales lo vea cómo interactúa con la comunidad y que aprendan todos los rasgos a una etapa inicial. “La gente aprecia lo que hago”, afirma con orgullo.

Un nostálgico Zepeda recuerda lo que fue cuando llegó al valle, pero al pasar ya casi una década sus principios e ideales no han cambiado. Su compromiso con la comunidad de Avon sigue firme. Su satisfacción de comprueba cuando la gente se le acerca y le dice: “Me trataste con respeto” para él es lo que lo hace feliz después de un largo turno de 12 horas.

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