El Sueño Americano | VailDaily.com

El Sueño Americano

Un 23 de junio de 2016, salí de Nicaragua con intención de llegar a los Estados Unidos dejando todo atrás, mi familia, mi país y todo lo que me era conocido.

Crucé por Guatemala y México y tardé un mes para llegar a tierra de los Estados Unidos. Viajé con mi tío, mi primo y un vecino. Cruzamos el Río Bravo con unas 10 personas más. Tras cruzar el río, corrimos sin parar por 50 minutos, casi una hora. Luego llegamos a una casa en McAllen, Texas. Ahí en ese lugar estuvimos sin comer y cansados. 

Al día siguiente partimos al alba y caminamos 2 días en el desierto. Cargando conmigo, llevé un galón de agua y 5 latas de comida, 2 eran de maíz crudo, las otras 2 eran de durazno y una de salchicha cruda. Yo no las comí porque me enfermé al primer día de caminar. Crucé sin comer nada en esos días. En nuestro grupo un señor se enfermó y se quedó en el desierto por desnutrición. No supimos más de él. 

Tras terminar de caminar para cruzar la inmensidad del desierto, nos paramos a esperar que una camioneta que iba a venir a recogernos. En ese momento llegaron camionetas de migración. El pánico se extendió entre los presentes y todos corrimos en direcciones diferentes.  Yo corrí para una montaña que estaba a la par, pero no seguí corriendo más porque un momento antes había mirado unos cocodrilos en un río muy pequeño que estaba a la par de la montaña. Me quedé solo y confundido en el camino, perdido sin nadie a mi lado. Me quedé aproximadamente una hora en la montaña, o lo que se sintió como una hora. Cuando miré hacia arriba, solo vi un láser rojo que me dejó ciego por unos minutos y cuando me levanté me tomaron de los brazos los policías. A mi hermano y a mi tío no los agarró migración, yo fui el único capturado. 

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Después de atraparme, migración me llevó a la cárcel o hieleras como muchos les dicen. En ese lugar me interrogaron durante horas. Uno de los policías fue muy impaciente conmigo porque me preguntaba cosas y yo no entendía muy bien su manera de hablar español. Me dijo “¿Para qué vienes a los Estados Unidos? Sentí que porque no le entendí una pregunta que me hizo, al día siguiente me llevaron a un lugar donde tenían a niños arropados con papel de aluminio. A los 3 días, viajé por primera vez en un avión que iba a New York. Después de que llegué a New York, me llevaron a una casa hogar de migración. Habían muchos niños de mi edad. En ese lugar íbamos a la escuela, nos daban comida 3 veces al día, en las tardes nos sacaban a jugar algún juego o nos quedábamos adentro de la casa jugando pool con el señor que nos cuidaba. Él nos dejaba hacer 2 llamadas a la semana. Yo le llamé a mi papá hasta la segunda semana porque no me acordaba de su número. Tras estar un mes en la casa hogar de New York, me mandaron con mi papá que estaba en Colorado. Llegué el 6 de agosto a Denver Colorado y así viví el sueño americano. 

Pero hay otras personas que sufren más, hay algunas personas que son abusadas sexualmente por guías en el desierto o son discriminadas y maltratadas, o se pierden en los caminos, o se quedan en el desierto o son deportadas a su país y tienen que volver a arriesgarse de nuevo. Sin olvidar los que se quedan. No se nos olviden aquellos que mueren de hambre o delincuencia como nuestros hermanos de Venezuela.

Tutor: Paola Baglietto


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