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Lecciones que Aprendí Viviendo al Aire Libre

Abraham Garcia
Battle Mountain High School
Mudarme de una gran ciudad a una zona montañosa más rural definitivamente contribuyó a mi cambio positivo en mi opinión sobre el aire libre y la naturaleza. Nunca me di cuenta de lo mucho que la madre tierra tiene para ofrecernos y como salir afuera cambia la vida, especialmente en el Valle.

Cuando era niño, no era una persona a la que le interesaba tanto andar afuera. A mí me gustaba quedarme dentro de la casa jugando con mis juguetes y con videojuegos con mi hermanito. Pero esa mentalidad cambió significativamente el día que me mudé de Denver, Colorado a Vail, Colorado. Antes, vivía en la ciudad más grande de Colorado. Yo era un niño que disfrutaba practicando numerosos deportes, especialmente fútbol; mi favorito. Me encantaba competir y ganar torneos. Sin embargo, vivir en Denver nunca me permitió explorar el aire libre y la naturaleza y lo que realmente tienen que ofrecer. Después de todo, es una gran ciudad ruidosa con muchos edificios altos. Hace aproximadamente 6 años, mis padres obtuvieron nuevas oportunidades de trabajo en el Valle de Vail y juntos como familia las aceptamos con gusto, lo que introdujo el comienzo de una vida totalmente nueva. Poco sabía que esta decisión cambiaría por completo mi perspectiva sobre el aire libre y la naturaleza.

Mudarme a las montañas fue un cambio dramático en muchos sentidos. De alguna manera también me asustó un poco porque solo había visitado las montañas para tomar lecciones de esquí en un lugar llamado Loveland, a 50 millas de casa. Casi nunca visité el valle de Vail a pesar de que está a unas 2 horas de Denver. No tenía idea de lo que me esperaba a mí y a mi familia en esta área. El mayor cambio que observé fue el drástico cambio de escenario. Miraba por la ventana y veía verde en casi todas partes, ya fuera flores y plantas o pinos. Recuerdo haber visto Vail Mountain y pensé que no parecía tan intimidante como las montañas que vi desde lejos en la distancia en Denver. Una vez que mi familia y yo nos establecimos en la región por algún tiempo, llegó el invierno y vi caer mucha más nieve de la que había tenido en toda mi vida. Estaba tan sorprendido que tuve que salir y ver la nieve por mí mismo para ver si esto era solo un sueño o no. Desde la ventana de mi casa, pude ver a personas pequeñas que bajaban de Vail Mountain en esquís y tablas de snowboard. También me recordé de mis experiencias pasadas de esquí. Como observé, esto me inspiró a rogarle a mi mamá y a mi papá un pase de esquí y un par de esquís. Hoy, puedo esquiar y hacer snowboard en la montaña hasta abajo con facilidad y disfrutar del maravilloso paisaje y la experiencia desde lo alto.

También, en sexto grado, tuve una de las experiencias al aire libre más favoritas de mi vida. Asombrosamente, también fue a través de mi escuela, que en ese momento era la escuela Homestake Peak ubicada en Eagle-Vail. Había ido de excursión a Grand Junction con compañeros de clase y pude experimentar los grandes cañones rojos allí. Hubo muchas caminatas y la mejor parte fue que pude dormir durante la noche con amigos en una casa de campaña durante 2 noches. No solo eso, sino que nuestros maestros nos acompañaron y nos enseñaron un poco más sobre cómo se formaron estos grandes cañones a lo largo del tiempo y cómo obtienen su color único. Durante el resto de la escuela secundaria tuve experiencias muy similares y estos años me hicieron expandir mi vínculo con la vida al aire libre. El hecho de que muy pocos estudiantes en todo el mundo se encuentren con viajes como estos me hace sentir triste por ellos porque están atrapados en la escuela aprendiendo en una clase en lugar de divertirse afuera y al mismo tiempo recibir educación. Dicho esto, también me siento muy afortunado de haber tenido la oportunidad de hacer un viaje de 3 días a Grand Junction. Nunca habría habido un evento como este en Denver.



Además, vivir aquí en Vail ha tenido un impacto positivo en mi familia y en mí. Tenemos un vínculo más fuerte y nos sentimos más felices cuando hacemos actividades juntos como familia. Mi papá, mi hermano y yo nos divertimos mucho esquiando en invierno e incluso aprendemos cosas nuevas el uno del otro. En el verano, todos vamos a acampar, hacer caminatas y andar en bicicleta, a veces en el pueblo y a veces en otras áreas montañosas como Telluride, Aspen y Moab. Cuando llegamos a la cima de una montaña después de una caminata, todos nos tomamos un descanso y apreciamos el tiempo para reconocer la belleza del lugar en el que vivimos. Es muy difícil no tomar fotos de la naturaleza. Noté que cada temporada aquí en nuestro valle es única y hermosa a su manera. Por ejemplo, el invierno está lleno de nieve que cae y hay temperaturas frías. En la primavera, se acerca más el calor y también se puede ver la gran cantidad de vida vegetal que comienza a brotar. Durante el verano, hay muchas temperaturas cálidas y, dado que toda la nieve se derrite, hay mucha vida en todas partes. Por último, el otoño tiene una cantidad diversa de diferentes tipos de hojas que se vuelven amarillas o anaranjadas y hacen que el valle parezca como una escena sacada de una película.

Para concluir, mudarme de una gran ciudad a una zona montañosa más rural definitivamente contribuyó a mi cambio positivo en mi opinión sobre el aire libre y la naturaleza. Nunca me di cuenta de lo mucho que la madre tierra tiene para ofrecernos y como salir afuera cambia la vida, especialmente en el Valle. Nosotros, como residentes del Valle de Vail, somos extremadamente afortunados de poder abrir la puerta todos los días y ver el hermoso paisaje porque no todos tienen acceso a este tipo de experiencia en sus vidas. Casi todos los días salgo y hago una actividad, ya sea esquiar o andar en bicicleta o incluso tan simple como caminar por mi barrio, pero también de manera responsable durante estos tiempos difíciles. Aprovecho el lugar en el que vivo y trato de no quedarme en casa tanto tiempo como antes. Siento que también es muy importante no dañar nuestro medio ambiente. No solo aquí, sino también en todos lados. La naturaleza es demasiado preciosa para ser dañada y puede que ni siquiera se quede con nosotros para siempre, por eso aspiro a estar siempre agradecido por lo que tengo y disfrutar de las pequeñas cosas que la vida tiene para ofrecer.



Tutor: Paola Baglietto


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